Durante la etapa crítica de la pequeña edad de hielo (un periodo de frío extremo que se prolongó entre los siglos XIV y XIX), la cacería y ejecución de brujas registró un visible aumento en toda Europa. Eclipses, cometas, sequías, tempestades… cualquier fenómeno astronómico o meteorológico inusual se asociaba con la magia negra y la brujería. En apenas cuatro décadas de los siglos XVI y XVII fueron asesinadas miles de supuestas brujas (2.700 solo en el ducado de Lorena o más de mil en un cantón de la civilizada Suiza). Un estudio de la universidad de Friburgo duplica la probabilidad de las ejecuciones de esta naturaleza tras producirse un eclipse
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