El último pleno del Congreso es una de las sesiones parlamentarias de más alto voltaje que han tenido lugar en España en los últimos años. El presidente del Gobierno comparecía, a petición propia, para informar sobre la situación en la ciudad autónoma de Ceuta. La oposición le esperaba para acusarle de “traición”, y ninguno de sus aliados parlamentarios, aliados próximos o más lejanos, estaba dispuesto a darle pleno apoyo. El día anterior habían tenido lugar numerosas manifestaciones en los principales municipios de España en señal de solidaridad con Ceuta. Convocadas por el Partido Popular y Vox, esas manifestaciones se convirtieron en un grito de protesta contra el Gobierno.
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