En los barrios de la periferia de Ceuta llaman la atención unos inquietantes movimientos sobre ruedas. Además de los inmigrantes que vagan de un lado para otro y los todoterreno militares que patrullan las avenidas, muchísimas Piaggio Porter –unas compactas camionetas clásicas para pequeños repartos– van a toda prisa por las estrechas y empinadas calles. Parecen taxis, de un lado para otro. El sábado a mediodía, se acumulaban en hilera en una rotonda de Loma Colmenar para acceder a unos almacenes de materiales de construcción. Llegan, cargan –cemento, mortero, pladur, placas de escayola o ladrillos– y se van. Y vuelven a por más.
]]>
